Buscar este blog

miércoles, 10 de junio de 2020

Visualización













Borja y Aina viven en Sabadell. Es una ciudad de doscientos mil habitantes y en el área metropolitana de Barcelona, fue una ciudad industrial, ahora de servicios y dormitorio. Con una estructura heredera del pasado con muchas construciones de viviendas de trabajadores.
Ella es antropologa y él diseñador gráfico, ella esta de jefa de camareros de un restaurante y él trabaja en una imprenta dibujando aquello que le viene impuesto, sin posibilidad de dar rienda suelta a su creatividad.
No se estan cumpliendo sus deseos, no es este su lugar para vivir. Así que deciden planificar un traslado a un lugar que eligen tras varias visitas a la zona premontañosa, al norte, en Girona. Se decantan por un pueblo de 1300 habitantes y planifican el cambio a realizar.
Es importante cuando tienes un deseo, un proyecto a futuro, visualizarlo como si ya estuvieses ahí, en ese proyecto, en esa localidad en este caso.
Sin saberlo, pero con el fin de planificar su deseo, escriben y dibujan como quieren que sea su casa.
Deciden ahorrar para tener los recursos necesarios a pesar de que actualmente estan en números rojos. Así que escriben cada semana su saldo en una pizarra pintada en la pared, parten de su deficit y van anotando y trazando la curva que dibuja sus ahorros, primero reduciendo los números rojos y posteriormente creciendo en positivo, al punto de ahorrar mil euros mensuales.
La casa han alquilado es en un 95% el dibujo que habían hecho cuando la describian entre los dos.
Además tenian en mente cultivar un huerto y criar gallinas. A tal fin cada vez que compraban huevos guardaban la caja, para cuando tuviesen gallinas poder envasar los huevos y regalar a vecinos y amigos.
Veo la imagen: en un piso de setenta metros, en una ciudad industrial acumulando hueveras.
Ahora que tienen la casa qeu dibujaron, que ya tienen la huerta en producción y cuatro gallinas poniendo huevos todos los días, cuando me cuenta este hecho me doy cuenta de la fuerza de la visualización y sobretodo del modo de darle fuerza a esa visualización cuando durante varios meses han ido acumulando hueveras vacias, a pesar de disponer de poco espacio y de no tener todavía las gallinas. Ese hecho, que es identico a si tienes gallinas, con la diferencia de que si tienes ya no compras huevos y por tanto no puedes acumular tu mismo las hueveras. Digo que el hecho de guardar las hueveras le ha dado una gran fuerza a su proyecto hasta el punto de que se esta cumpliendo en su totalidad.

sábado, 6 de junio de 2020

Vida o economía


 La Otra actualidad para docentes – Economistas sin Fronteras







https://www.lavanguardia.com/local/valencia/20200604/481598520333/adela-cortina-pide-aparcar-combate-ideologias-descalificacion.html?fbclid=IwAR1-vNumWQxKeigmVvKJExoaKF5_KoPQT5PWypRew-wlSVtFJLt9CabjVzY




Y tú ¿a quién quieres más al papá o a la mamá?  Esta era una pregunta habitual cuando yo era un niño. Ahora me parece diabolica y más a un niño, no se que debía responder yo, no se que debían responder otros niños. 
Igual de diabolico es plantear vida o economía, y este ha sido una disyuntiva a la que los políticos dicen que se han enfrentado con la gestión del "bicho"*. 
Vida o economía, ha habido países que se han resistido a dictar normas restrictivas de la actividad económica con el fin de aislar a la población primando la economía sobre la vida., como Boris Jhonson en el Reino Unido, Bolsonaro en Brasil, Trump en USA.
 En nuestro país la oposición vota en contra de la continuidad del estado de alerta avisando de que las consecuencias económicas van a ser catastroficas. 
Pero esto en realidad es una falsa controversia, la economía sin la gente no existe.

Plantearse vida o economía  y pensar que hay que elegir, al contrario del planteamiento del papá o la mamá, en donde se puede elegir, los dos, muestra que es una pregunta con trampa, son comparables el papá y la mamá, no lo son la vida y la economía. La vida esta muy por encima de la economía hasta el punto de que ésta existe por la existencia de la vida. No habría economía si no existiera la vida.
 

viernes, 5 de junio de 2020

de mascarillas


 Coronavirus, covid-19. People in white and black face mask. Vector banner illustration.





He salido a dar un paseo por mi barrio, hoy he visto mucha gente, creo que cada día sale más la gente a la calle, o tal vez ha sido la hora del paseo. La cuestión es que me encontraba mucha gente en dirección contraria a la mía con la mascarilla, aun no se expresar lo que he sentido, me ha parecido estar en una película de ciencia ficción, y también me ha parecido encontrarme con personas mutiladas, que no pueden expresarse, que no sonríen, que no besan, ni siquiera deben de gritar. Y llamar a alguien? o silbar, o comerse un helado por la calle, o fumarse un pitillo, ... les faltaba el rostro!!!. Algunas mascarillas, deben ser de las caras, parecen de piel, son de color blanco e impresionan más todavía que esas de 0,95 que son las que me compre yo.
REcuerdo que entre en una farmacia y pregunte si tenían mascarillas, ¿para qué me pregunto la dependienta? como si pudieran ser para distintas cosas, igual sí. Para quedar bien, dije yo, bueno y también para que no me multen. Sí, es obligatorio en algunas situaciones y, también, en otras, vale la pena no discutir o sencillamente ser amable con el otro, sobretodo porque parece que hay personas con mucho miedo.
En fin, no se cómo afectará esto a la industria de los cosméticos, y los hombres igual dejan de afeitarse, al fin y al cabo ya no se ve si llevas barba o no. Y ojo con los dentistas, ahora que esta lleno de clínicas dentales, que la excusa de ir al dentista para tener una bonita sonrisa ya no tiene sentido. Pero no dejo de pensar en los payasos, sí, los payasos tienen una boca muy amplia, enorme y, además, una nariz redonda, gorda, yo creo que no hay mascarillas para esas dimensiones. Además, va a perder su oficio, se van a quedar en el paro, si no podemos ver su sonrisa, cómo van a interesarnos? Sin embargo, para los diseñadores ser ha abierto todo un mundo, fíjate, creo que ya no sabían que diseñar, y, ahora tienen todo un mundo por delante, mascarillas primavera, verano, otoño e invierno, para el día y para la noche, para días de trabajo y para días festivos, mascarillas de boda y otras con motivos infantiles para los bautizos.  De  un color distinto para cada día de la semana, para reivindicar la orientación sexual,  o para festejar el día internacional correspondiente de cada día del año,  y no digamos para esas personas que aman tanto a su país, que si esta bandera, que si la otra. Claro que lo mejor es si alguien es capaz de dibujar sonrisas en las mascarillas, así, todos iremos mostrando una sonrisa aunque tal vez hayamos olvidado sonreír.
Podría pasar también como en aquella historia que me contaba mi abuela. Sí, puede ocurrir que algún día llevemos todos la mascarilla sin saber por qué. Porque claro, si la industria se pone a trabajar para fabricarnos millones de mascarillas, cuando ya no nos obliguen no podemos pedir que cierren sus fábricas y que se vayan al paro los empleados y que los accionistas dejen de recibir dividendos. Eso generaría mucha indefensión, sobretodo a los accionistas, que los trabajadores tienen una paguita para esas situaciones, pero ¿y los rentistas? Habría que rescatarlos, eso si, sin subir los impuestos, mejor no gastar en cosas superfluas.