
He salido a dar un paseo por mi barrio, hoy he visto mucha gente, creo que cada día sale más la gente a la calle, o tal vez ha sido la hora del paseo. La cuestión es que me encontraba mucha gente en dirección contraria a la mía con la mascarilla, aun no se expresar lo que he sentido, me ha parecido estar en una película de ciencia ficción, y también me ha parecido encontrarme con personas mutiladas, que no pueden expresarse, que no sonríen, que no besan, ni siquiera deben de gritar. Y llamar a alguien? o silbar, o comerse un helado por la calle, o fumarse un pitillo, ... les faltaba el rostro!!!. Algunas mascarillas, deben ser de las caras, parecen de piel, son de color blanco e impresionan más todavía que esas de 0,95 que son las que me compre yo.
REcuerdo que entre en una farmacia y pregunte si tenían mascarillas, ¿para qué me pregunto la dependienta? como si pudieran ser para distintas cosas, igual sí. Para quedar bien, dije yo, bueno y también para que no me multen. Sí, es obligatorio en algunas situaciones y, también, en otras, vale la pena no discutir o sencillamente ser amable con el otro, sobretodo porque parece que hay personas con mucho miedo.
En fin, no se cómo afectará esto a la industria de los cosméticos, y los hombres igual dejan de afeitarse, al fin y al cabo ya no se ve si llevas barba o no. Y ojo con los dentistas, ahora que esta lleno de clínicas dentales, que la excusa de ir al dentista para tener una bonita sonrisa ya no tiene sentido. Pero no dejo de pensar en los payasos, sí, los payasos tienen una boca muy amplia, enorme y, además, una nariz redonda, gorda, yo creo que no hay mascarillas para esas dimensiones. Además, va a perder su oficio, se van a quedar en el paro, si no podemos ver su sonrisa, cómo van a interesarnos? Sin embargo, para los diseñadores ser ha abierto todo un mundo, fíjate, creo que ya no sabían que diseñar, y, ahora tienen todo un mundo por delante, mascarillas primavera, verano, otoño e invierno, para el día y para la noche, para días de trabajo y para días festivos, mascarillas de boda y otras con motivos infantiles para los bautizos. De un color distinto para cada día de la semana, para reivindicar la orientación sexual, o para festejar el día internacional correspondiente de cada día del año, y no digamos para esas personas que aman tanto a su país, que si esta bandera, que si la otra. Claro que lo mejor es si alguien es capaz de dibujar sonrisas en las mascarillas, así, todos iremos mostrando una sonrisa aunque tal vez hayamos olvidado sonreír.
Podría pasar también como en aquella historia que me contaba mi abuela. Sí, puede ocurrir que algún día llevemos todos la mascarilla sin saber por qué. Porque claro, si la industria se pone a trabajar para fabricarnos millones de mascarillas, cuando ya no nos obliguen no podemos pedir que cierren sus fábricas y que se vayan al paro los empleados y que los accionistas dejen de recibir dividendos. Eso generaría mucha indefensión, sobretodo a los accionistas, que los trabajadores tienen una paguita para esas situaciones, pero ¿y los rentistas? Habría que rescatarlos, eso si, sin subir los impuestos, mejor no gastar en cosas superfluas.
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