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jueves, 27 de febrero de 2020

Pedir

 Mendicidad, Manos, Pobres, Esperanza, Caridad, Recibir
Todos mendigamos alguna cosa, unos piden en la salida de los templos una limosna, otros piden una conversación a un amigo, hay quien pide compañía para ir al médico y hay quién pide que le dejen tranquilo unas horas para poder estudiar. Hay peticiones claras, directas, con las que es fácil colaborar.
Hay otras peticiones, una mirada, un abrazo, una caricia, un sentir que te quieren, un que te comprendan, una sonrisa de la persona amada, un sentirse deseado, que nos resultan más difíciles de solicitar. A mi madre ni le solicitaba el abrazo, directamente se lo daba, nunca percibí un rechazo. Con uno de mis hijos le observo primero, no tengo temor de ser rechazado, pero si se que no siempre esta dispuesto a recibir mi abrazo. Dar el abrazo y recibirlo, saberlo dar y saberlo recibir, ser capaz de darlo y ser capaz de aceptar que el otro ahora no quiere recibirlo. Y ser capaz de decir lo que se quiere, tanto para tomarlo como para no tomarlo. NO hay juicio, solo hay amor.

Cuando sabes que amas a una persona sabes que cualquier cosa que te pida, si esta en tu mano, se la vas a facilitar. Sientes el amor de esa persona hacia ti cuando confía en ti para pedirte aquello que precisa, que desea. Y tu amor hacia ella tiene donde manifestarse.

En ocasiones yo mismo no se como pedir lo que quiero. Me doy cuenta de ello, me doy cuenta de que en alguna ocasión he dado un gran rodeo para pedir algo sencillo. Y en otras ocasiones ni si quiera he llegado a pedir lo que quiero.
¿A qué se debe no saber pedir? ¿Faltan palabras? ¿Miedo a que me digan que no? ¿Exceso de "buena educación"? ¿Prejuicios?
Creo que hay miedo, miedo a ser rechazado, a que me digan que no.
O también puede ser que no nos atrevamos a pedir aquello que no estamos dispuestos a dar.

¿Quiero una compañera de vida? Y si es así, ¿qué quiero de ella/con ella? ¿qué estoy dispuesto a dar?

Quiero una persona alegre, vital, inteligente, lista, atractiva, dispuesta a escucharme, me mira con admiración, como si cada día fuera el primer día, sin prejuicios, hay confianza entre nosotros, somos compinches, no hay horarios para mirarnos, para darnos un beso o para hablarnos.
Respetamos los espacios del otro, los tiempos, con cada día nos vamos conociendo un poco más, en el   modo de ser, en las  manías, las  costumbres, me acoplo a las de ella, ella se acopla a las mías, lo primero entre nosotros es la ausencia de miedo, la confianza, el amor. Sobre ese pilar construimos nuestro día a día. Nos amamos. Tenemos sexo. Nos divertimos. Salimos con amigos, compartimos amistades. Compartimos intereses, proyectos, vida. Hablamos con total libertad de nuestros hijos. Tenemos encuentros con ellos, juntos. Viajamos juntos, compartimos las incidencias del día, cocinamos uno para el otro, nos abrazamos en la cama, nos miramos a los ojos antes de dormirnos y damos gracias por ese estado vital que hemos creado juntos. Nos sentimos fuertes, poderosos. De dos personas alegres, vitales, inteligentes, atractivas, bondadosas, amables, curiosas, con caracteres distintos, con ansias de crecer, con la sabiduría de saber que lo más valioso es lo que cada uno es en si y por si mismo, con la confianza de saber que uno ya es TODO y que juntos uno y uno suman TODO.

Ya sabes que llevo días queriendo escribirte, decirte. Algo he hecho. Cuesta mucho. Peleo entre varias corrientes. Esta la historia pasada, están mis miedos, están estas semanas, esta tu mirada, la mía, de unos días, de otros. Esta el amor que siento por ti, el que siento por mi, y están los miedos, y no entiendo si te amo, como puedo tener miedo, y si me amo, como puedo tener miedo.
Si hay miedo hay falta de amor. Tal vez no te amo, tal vez no me amo.
Y se que te amo, y se que me amo.
Y con miedo te lo digo, pero lo digo.

domingo, 23 de febrero de 2020

El Plan

El Plan
Año              2019
Duración      79 min.
País               España España
Dirección     
Guion            Polo Menárguez (Obra: Ignasi Vidal)
Música          Pablo Martín Caminero
Fotografía     Alejandro Espadero
Reparto, ,
Productora    Capitán Araña
Género          Drama. Comedia | Amistad. Comedia dramática
Sinopsis:       Son las nueve de la mañana de un caluroso día de verano en el barrio madrileño de Usera. Paco, Ramón y Andrade, tres amigos que llevan en paro desde que cerró la empresa en la que trabajaban, han quedado para ejecutar un plan. Cuando por fin se reúnen, un contratiempo les impide salir de casa: el coche que necesitaban para trasladarse está averiado. Mientras buscan otra manera de llegar a su destino, se ven envueltos en una serie de incómodas discusiones que poco a poco derribarán sus muros y arrancarán sus máscaras.
Premios       2019: Festival de Valladolid - Seminci: Sección Oficial
 
 
 
Reir, meterse en el grupo de los tres, llorar, tristeza, rabia, ... no es más que ficción.
Tres compañeros de trabajo, amigos, ¿qué saben de ellos mismos? ¿qué saben de su amigo?
TE metes en el circulo de amigos, estás ahí, con sus cosas, con sus temores, ... ¿Cómo es que lo que sabe el amigo de su intimidad no se ha enterado él?, ¿cómo es que ocurren cosas cercanas y el último en enterarse es el propio interesado?
Hay que verla y nada más se puede desvelar. 
Son planos cortos, los rostros de los tres protagonistas llenan la cinta, su mirada, su expresión, su barba de varios días, excepto de quién lleva barba como tal, que, claro, también. Sin trabajo, sin confianza con ellos mismos. Todo da igual o no, según para quién y según en qué momento o según lo que se de lo que ocurre. ¿Es lo mismo tener noticia de algo que me afecta a no tenerla, aunque ocurra igualmente?
El inicio es memorable, quiero tener el guión, leerlo. Los primeros minutos. (Habrá que volver a verla y tomar nota)
El final es duro. Después de reir he llorado. 
 
 
 
Domingo tarde, día de cine, lo fue durante algunos años,  hace ya de eso. Regresaba del pueblo, de comer con mis padres y me iba al cine, luego a casa, mañana lunes, había que preparar la agenda.
Hoy lo he recordado. Y con ese recuerdo he tenido esa sensación que entonces me envolvia durante unos instantes, es eso de necesitaqr tener un testigo de lo que haces, de lo que sientes, creo que es una visión muy particular de una situación en la que no hay quién te interrumpe, no hay quién te interpela, no hay quién se preocupa por ti, no hay quién te hace ir por otro lugar, estas tú, y eres solo tú quién hace y deshace. Hace mucho de eso. Parece que hasta yo mismo era otro.