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sábado, 15 de diciembre de 2018

La vida como juego


 

Cuando se está enamorado de alguien, lo cierto es que se le ve como un ser divino. Supongamos que eso es realmente lo que es y que nuestros ojos se han abierto a causa del amado, en cuyo caso, la persona amada se convierte en una especie de gurú. Ésa es la razón por la que existe una forma de yoga sexual que está basada en la idea de que hombre y mujer son, el uno para el otro como recíprocos gurús y estudiantes. A través de una tremenda efusión de energía física proyectada con total devoción y adoración hacía esa otra persona, en su papel de dios o diosa, se llega a comprender, a través del contacto y la fusión totales, el centro divino que hay en ellos. Al hacerlo así la comprensión rebota y se descubre el propio.
No miro el enamorarse solo como un capricho sexual porque se trata de bastante más que eso. Cuando nos enamoramos se trata de un asunto muy serio. No podemos olvidar a esa persona. Nos sentimos miserables cuando no estamos en su presencia y siempre anhelamos y decimos, "veámonos más, estemos juntos; estamos totalmente entrelazados". Aquí aparece lo que yo llamo un elemento espiritual. Los hindúes fueron lo bastante sensibles para comprender que las relaciones sexuales serán un medio de iluminación y despertar, y por ello el acto estaba rodeado de una especie de ritual religioso y arte meditativo. El yoga sexual está diseñado para permitir que los sentimientos de amor mutuo, que son la extensión de la gran pasión, lleguen a ser una realización y expresión adecuadas.
por lo general, gran parte d elas relaciones sexuales son una cuestión de "aquí te pillo, aquí temato". No duran mucho tiempo y por ello las pasiones tienen una rápida descarga. El yoga sexual es lo que pudiera llamarse sexo contemplativo para diferenciarlo del sexo activo. En los muros de los templos hindúes y santuarios tibetanos se hallan composiciones en las que se ve a una figura, normalemte en forma de boshisattva o buda, sentada en la postura de loto, con su pareja femenina. Mantienen un contacto total, no tanto besándose o mirándose a los ojos, sino en unión sexual. En esta postura (y para ello hace falta una mujer que no pese mucho), resulta bastante difícil moverse, por lo que permanecen quietos. Mientras se está en esta postura, crece el sentimiento de la intensidad del amor hasta concentrar una tremenda energía eléctrica que permite ser consciente del intercambio de fuerzas que puede describirse como una sensación del "uno" deshaciéndose físicamente en el "otro". Esta unión pued durar mucho tiempo, y alcanza unas dimensiones en cuanto a relación e intercambio que ordinariamente no tenemos con nadie. La cuestión es que al experimentar una unión tan profunda con una mujer, el hombre completa su naturaleza, al igual que hace la mujer a través del hombre.
Cada hombre cuenta con un elemento femenino y cada mujer con uno masculino. Una persona integrada es la que ha desarrollado ambos.
Alan  Watts  La vida como juego

lunes, 19 de noviembre de 2018

De las mujeres para los hombres






De las mujeres para los hombres


Soy una mujer
que ha sido herida por los hombres.
Nuestras heridas necesitan ser vistas y curadas.
Soy una mujer
que ha herido a hombres.
Las heridas de los hombres también necesitan ser vistas y curadas.
Sueño con un tiempo
en el que podamos de verdad apoderarnos
haciéndonos cargo de nuestra parte del desastre,
y poner punto final a la espiral de herir y culpar.
Yo empiezo hoy
Hoy estoy aquí como mujer para ofrecer a
todos los hombres mi más profunda disculpa
por todo el daño que las mujeres os hemos causado.
Veo lo doloroso que debe ser ser visto
como un potencial violador y maltratador de mujeres y niños,
simplemente porque eres un hombre.
Y como de doloroso debe ser que tu sexualidad
casi nunca sea vista como sagrada y bella.
Quiero disculparme por todos los mensajes contradictorios
que recibes de nosotras las mujeres,
cuando hacemos todo lo que podemos para seducirte,
y terminamos culpándote por
estar demasiado cachondo y solo querer sexo.
La mayor parte del tiempo
no te enseñamos nada sobre nuestra propia sexualidad.
No defendemos nuestras propias necesidades y deseos,
y esperamos que adivines y nos des lo que necesitamos.
En lugar de ser auténticas y reales
te damos una actuación teatral durante el sexo,
incluso fingiendo orgasmos para ti,
y entonces te echamos la culpa por nuestra frustración sexual,
y te castigamos con mal humor, rencor o negándote el sexo.
REconozco cuánto estrés y ansiedad de rendimiento
puede causarte este confuso comportamiento sexual.
Soy consciente de que, en nuestra frustación y dolor,
nos empoderamos a nosotras mismas menospreciándote
y hablando de lo masculino con desprecio y falta de respeto.
Me doy cuanta de que a menudo buscamos dominar
encubiertamente lo masculino a través de la manipulación.
Hemos aprendido a jugar el juego
de dar al ego masculino lo que quiere,
de modo que podamos conseguir lo que nosotras queremos,
en lugar de ser fieles a nosotras mismas y nuestros límites,
y pedir honestamente lo que queremos.
Durante siglos, las mujeres hemos abusado de vosotros
y os hemos castrado,
como las madres que abusan del amor incondicional de sus hijos,
para satisfacer sus necesidades inconscientes.
Las que abusan emocionalmente de sus hijos,
en lugar de lidiar sinceramente
con la falta de amor en su pareja.

Las que enseñaron a los niños varones a no llorar,
las que os dijeron que los hombres fuertes
no muestran sus sentimientos,
y así, os enseñaron a ocultar
la parte más vital de vuestro ser.
Siento en mi corazón
el peso de las lágrimas que no derramasteris.
Pido disculpas
por la falta de empatía que encontráis después,
con vuestras parejas y esposas,
cuando de repente queremos que mostréis
sentimiento y entendáis los nuestros.
En realidad, amamos tu energía,
amoamos el baile entre el hombre y la mujer.
Os queremos
Os queremos
Os queremos
Honro vuestro poder,
vuestra claridad,
vuestra determinación,
y enfoque.
Y honro vuestra vulnerabilidad,
vuestra ternura y dolor.
Honro vuestro coraje para quedaros ahí,
a pesar de todo.
Eso es lo que verdaderamente me atrae
Eso es lo que verdaderamente nos atrae.
Me inclino profundamente ante lo Divino Masculino,
que hace falta en esta Tierra tanto como el Divino Femenino.
Queremos comprometernos hoy
a apoyarnos como hermanas
en ser más conscientes
en nuestra relación con los hombres.
Deseamos disolver los patrones destructivos entre las personas,
de modo que todos, hombres y mujeres,
podamos unirnos con un amor y un poder conscientes.
Hagamos posible el equilibrio y la paz en la Tierra.
Nos lo merecemos, de verdad.



https://www.youtube.com/watch?v=vwKLTVCJn6Q&t=25s