Del Miedo al Amor. Notas.
Existe una necesidad genética de
relacionarnos los humanos, siendo la máxima expresión de la relación la de
pareja. Sin embargo, conocemos gran cantidad de casos de lo desastroso que
resultan las relaciones matrimoniales o de pareja y la gran cantidad de
rupturas que se producen.
Solemos pensar que "el otro" es
el responsable del mal funcionamiento de la pareja o de la ruptura, o también
que las circunstancias nos han lanzado a la ruptura. Pero en realidad somos
cada uno de nosotros los responsables de el buen o mal funcionamiento de
nuestra relación.
Analizar nuestras relaciones con los
demás y, sobretodo, nuestras relaciones de pareja nos puede dar una idea de
nosotros mismos, de aquello de lo que no somos conscientes pero que nos hace
actuar y ser de un modo u otro sin poderlo controlar. Somos co-creadores de
nuestras relaciones.
Nuestro ser es a la vez un ser superior
amoroso, cariñoso, creativo y desprovisto de egoísmo. Y un ser inferior egoísta
revanchista y poco confiable y que es el causante del dolor que sufrimos y del
que provocamos en otros.
Mirar en nuestro inconsciente, hacerlo
consciente, ver nuestro ser inferior y aceptarlo como nosotros mismos que somos
nos va a permitir construir unos cimientos sólidos que nos permitan tener
relaciones sanas y satisfactorias.
Podremos ver que nosotros tenemos el
poder de crear una relación sana, con armonía y que suponga un continuado
crecimiento personal junto con la otra persona.
Las relaciones.
La vida es relación.
La ausencia de relaciones, disfrazada de
una falsa serenidad, es mucho menos fructífera de una relación destructiva, que
al fin y al cabo nos llevará a un punto final de disolución pero que nos
permitirá vernos y conocernos un poco más.
Hay distintos niveles de relación en
función del nivel de conciencia. En el estadio más elevado se encuentran las
personas que se relacionan maravillosamente que se involucran a fondo con los
demás, que no tienen miedo a hacerlo,
que no tienen ninguna cobertura protectora en contra de las experiencias y los
sentimientos. Se permiten sentir, amar. Aman.
En última instancia la capacidad de amar
siempre se resume en la voluntad interna y
la disposición para hacerlo.
Estas personas aman independientemente de
los riesgos, no necesariamente son santos, ni perfectos. Seguro que tienen
defectos, se equivocan en ocasiones y tienen sentimientos negativos. Pero de
manera global, aman, se relacionan y no
temen involucrarse emocionalmente. Estas
gentes, a pesar de los desazones ocasionales y de las malas experiencias,
llevan una vida llena de relaciones fructíferas y plenas de significado.
En general, en las personas con un nivel
de conciencia intermedio se producen innumerables situaciones en sus
relaciones. Una persona puede estar libre para relacionarse bien en ciertas
áreas de su vida y estar tremendamente obstruida en otras. Se puede dar una relación buena en la superficie, tengo muchas
amistades, no hay nada problemático en mis relaciones, y sin embargo me siento
infeliz, solo e insatisfecho. O bien la
relación es solo superficial, nos resistimos inconscientemente a que nuestros
amigos conozcan muchos de nuestros conflictos internos, no nos exponemos.
Cuando esto ocurre si la relación es cercana tarde o temprano causará
problemas. Si nunca se vuelve cercana, no pasará nada, pero nadie puede
engañarse considerándolo un verdadero lazo.
¿Cuántas personas conoces a quienes
puedas expresarle tus verdaderas penas, necesidades, preocupaciones, añoranzas
y deseos?
Las tendencias destructivas inconscientes
solo pueden disolverse si uno las enfrenta y las entiende.
Hemos de aprender a admitir la verdad
sobre nosotros mismos. Cuando se alcanza la verdadera comprensión de uno mismo
y, consecuentemente, te liberas de la prisión que nos hemos construido, no
existirá ninguna tensión en nuestro auto-conocimiento ni en nuestras relaciones
e intuitivamente sabremos escoger a las personas indicadas, las oportunidades
verdaderas y las formas adecuadas.

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