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sábado, 11 de mayo de 2019
Aceptar
"Para quién acepta su aprendizaje y el desarrollo de su conciencia,
el dolor no causa drama ni sufrimiento"
Orlando, El Meditador Callejero
He observado que cuando voy centrado en lo que estoy haciendo, con la atención puesta en mi tarea, un contratiempo es más facilmente aceptado y, ciertamente, al aceptarlo sin resistencia, viendo que es lo que es no hay drama ni sufrimiento.
Hoy, dando un paseo por el monte, he perdido unas gafas de sol, se han caído al río, me gustaban mucho y además están graduadas ya que tengo miopía. Es curioso porque estoy unos días en el monte y las otras gafas, graduadas, que utilizo normalmente, las deje en el cajón de la habitación y he prescindido totalmente de ellas y no me han hecho ninguna falta. Las de sol si que las utilizaba para mis paseos por la sierra, un poco de coquetería y un poco de aguantar la fuerte luz solar. No utilizar las gafas tal vez me ayude a recuperar mi visión, sencillamente por acostumbrarse los ojos y por el descanso en el que estoy inmerso. Ahora, al no disponer de las de sol, tal vez se produzca un mayor efecto de recuperación.
Una amiga que paseaba conmigo ha comentado que estoy soltando o que tal vez tengo que soltar. Sí, estoy soltando, algunas cosas no se pierden con tanta facilidad como ha ocurrido con las gafas, pero sí estoy soltando, y tampoco se trata de perder, sino más bien de pasar página. Una ruptura de pareja, una ruptura de lo que parecía un proyecto de vida. Bien, acepto, sigo con mi vida, respeto la decisión de la otra persona, le he deseado lo mejor, que sea feliz. Yo soy feliz y sencillamente estoy en un cambio, mejor dicho en varios, pero ahora también con respecto a la pareja.
Me veo conviviendo con otra persona, creando un proyecto de vida, con amor, confianza, libertad. En esta ocasión no ha podido ser, abro mis brazos al mundo y sigo mi camino.
No hay drama alguno.
No hay sufrimiento.
Quedan bonitos recuerdos.
Cada situación que vivimos, cada relación ( y creo que las de pareja son las que más), si somos capaces de aceptar la realidad (no necesariamente una ruptura), aceptar aquello que el otro desea, aquello que el otro es; aceptar cómo puede ser la relación, que seguramente no es como en un principio deseamos; podremos aprender, ver el mundo desde otro prisma, darnos cuenta que hay mil mundos, no solo el que nosotros vemos. Y esto es aprender y, con el aprendizaje, crecemos, desarrollamos nuestra conciencia lo que nos permite poder mirar más allá, alargar la mirada un poco más, acercarnos a la línea del horizonte con el aprendizaje y alejarse la misma línea con el crecimiento personal, con el desarrollo de nuestra conciencia.
Abro el texto con una frase que el amigo Orlando me ha hecho llegar hoy, no es un meme de esos que tanto abundan en internet, no esta sobre una imagen bucólica, como eso que anda por la red, pero es SU frase. Él, me contaba, cada día medita en una plaza en Madrid, lo llaman el Meditador Callejero, en medio de la plaza, entre los transeúntes. Se sienta sobre su Zafú durante una hora y media o más. me decía que para qué levantarse, que otra cosa más importante puede hacer? La gente lo observa y cada uno reacciona de una manera, tal como somos, todos diferentes aun siendo todos parte de un mismo todo. Cada día, antes de sentarse a meditar, escribe una frase con pizarra en el suelo, una frase inspiradora que ayuda a reflexionar a quién tiene tiempo e interés en leerla detenidamente y en meditar sobre la misma. Gracias por tus sentadas Orlando.
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