En un monasterio, Isan se encontró con su maestro Gyosan, tras una sesión de meditación de cien días. El maestro le dijo:
––No te he visto en estos últimos meses. ¿Qué has estado haciendo?
––He estado trabajando en un trozo de tierra y con lo cosechado he podido llenar una gran carreta de mijo.
––No has trabajado en balde ––observó Gyosan.
––¿Y qué has hecho tú, maestro, durante estos últimos meses?
––A mediodía, comía frugalmente y, a medianoche, dormía algunas horas.
––Veo que tampoco tú has perdido el tiempo, maestro.
––Deberías aprender a respetarte ––replicó entonces Gyosan.
Un maestro es alguien que se consagra a ayudar a su discípulo a fin de que éste pueda trabajarse a sí mismo. Él no "trabaja" al discípulo como si se tratara de una escultura. Esto es propio de un Pigmalión. No le da vida, sino que le guía constantemente para que éste se haga a sí mismo.
El maestro no tiene nada que dar. Su tarea consiste en dirigir el trabajo del discípulo. Si el discípulo no hace lo que tiene que hacer , no hay maestro que valga.
––¡Deja de fumar!
––No lo consigo.
––Entonces, no soy tu maestro.
––¡Deja de drogarte!
––Ello es imposible para mí.
––Si me eliges como maestro, entonces esfuérzate en logralo. Comienza por esto.
Un hombre a quien Gurdjieff había ordenado que dejara de fumar lo consiguió al cabo de siete años de esfuerzos, Cuando él se le comunicó, Gurdjieff sacó una pipa de su bolsillo y le dijo, alargándosela: "Ahora , fuma".
A REné Daumal le aconsejó que no hiciera el amor durante un año. A Luc Dietrich, otro poeta, le recomendó, por el contrario, hacer el amor con una mujer distinta cada vez.
Un maestro: es inútil y fútil dudar de él. El fin no es el maestro, sino uno mismo. La Advajuta Gita de Battatraya, traducida por Alexandra Devid-Neel, dice así: " No le pidas a un barco que te ayuda a atravesar un río que esté bien pintado". No os fijéis en los defectos del maestro si os sirve para atravesar vuestro río.
En este koan, estamos ante un discípulo muy orgulloso de su trabajo. Gyosan le pregunta: "¿Qué has estado haciendo estos últimos meses? ¿Cómo era tu meditación?" U este último le responde: "He estado trabajando en un trozo de tierra. Me he trabajado a mí mismo. He recogido mucho mijo: esto ha sido productivo para mí. Me he alimentado espiritualmente. He progresado"
Quería indicarle con ello a su maestro que ya no le necesitaba. "Y tú ––añadió él––, ¿qué has hecho?" Isan se ponía en un plano de igualdad con el maestro. Delante de tanta pretensión, Gyosan le respondió: "Simplemente he hecho lo de siempre. A mediodía, he comido un poco y, a medianoche, he dormido un poco". diciendo: "No has perdido tampoco el tiempo", Isan se burla de Gyosan. En su fuero interno el maestro se le ha caído a los pies.
En vez de molestarse, Gyoisan le hizo la observación siguiente: "Si me rebajas, eres tú quien te rebajas, pues has sido tú quien me ha elegido a mí. No te respetas a ti mismo. ¡Sé fiel a tus valores! El conocimiento y la iluminación no pueden ser objeto de una competición. No estamos evaluando nuestros méritos o nuestros poderes respectivos. Lo importante es tu propia evolución espiritual"".
Cuando se dice: "¡Si ves al buda, córtale el cuello!", se trata de otra cosa. No es ni una burla ni una falta de respeto. Elimino de mí una imagen fabricada por mi mente para hacer realidad al buda en mí.
Alejandro Jodorowsky El dedo y la luna
04/07/17
No hay comentarios:
Publicar un comentario