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martes, 12 de diciembre de 2017

Por mi


Ella sabía que es lo que la retenía. Llevaban dos meses viéndose regularmente. La situación de baja laboral de ella les permitía quedar de tanto en tanto, daba igual que fuera un lunes por la tarde como un jueves o sábado. De manera indiscriminada habían ido viéndose, charlando, tomando un bocadillo en el bar y charlando.
Él, cuando se reencontraron después de haber pasado más de un año desde que cortaron, tal vez dos, le anunció a ella que hacia unos pocos meses que había iniciado una relación y que ahora, con ella, solo quería amistad.
A pesar de ello habían habido roces, besos, caricias, sobretodo de ella, y, él se dejaba. Pero no iban a más.
Hasta que un día ella fue muy explicita e insistente, él no quería pero no pudo resistirse a un primer embite, pero pronto, y sin llegar a más se retiro, fue un poco brusco, feo, sobretodo para ella que tal vez se sintió rechazada.
Ahora cuando lo comentan ella dice que siempre ha sentido la presencia de la otra persona entre ambos y que eso la coartaba. Incluso cuando ya él iba decidido a seguir adelante después de cortar con la relación que había iniciado unos meses antes. Además, en esa situación pensaba que ella era segundo plato, que se sentía así, cuando en realidad él había sido en todo momento muy sincero y viendo que una cosa no funcionaba y la otra tal vez podía funcionar, decidió primero romper y después pasar a la acción.
Si alguien siente eso, también puede sentir, en otro momento de la relación, algo similar generado por cualquier situación. Por ejemplo, fulanito esta conmigo porque le gusta la casa que tengo, o por que le gusta como hago el amor, ……

Dos niños juegan y al día siguiente se buscan para seguir jugando ya que lo pasaron muy bien y se divirtieron el día que estuvieron juntos.
07/03/17

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